martes, 14 de junio de 2011

Aviso de la 10ª Unidad de Policía Nacional. Caso 1

Un extenso correo electrónico nos cuenta 3 supuestas historias reales relacionadas con intentos de estafas con tarjetas de crédito. Dividiremos los casos en tres entradas.


CASO 1

Aviso de la 10ª Unidad de Policía Nacional.

IMPORTANTE. A TENER EN CUENTA, ES IMPORTANTE
ES MUY INTERESANTE, SOBRE TODO LO DEL CASO 3...

CASO 1.
Un amigo fue al gimnasio y dejó todas sus pertenencias dentro de su casillero. Después del entrenamiento y una ducha, él salió y vio el candado de su casillero abierto y pensó, 'que curioso, yo pensé que lo había cerrado'.

El se vistió y simplemente revisó la cartera para asegurarse que todo estaba en orden. Todo parecía bien, todas las tarjetas estaban en su lugar y no faltaba dinero. Después de unas semanas, cuando recibió el estado de cuenta de una de sus tarjetas de crédito, venían cargos por ¡2.400 EUROS!

Llamó al teléfono de aclaraciones del banco y empezó a reclamarles que el no había realizado las transacciones. El personal del banco verificó que no había ningún Error en el sistema y le preguntó algunos datos de su tarjeta.
Pero entonces, cuando el sacó su tarjeta comprendió todo; esa no era su tarjeta, en su lugar, encontró una tarjeta de crédito ya expirada del mismo banco.

Un ladrón Rumano irrumpió en su casillero en el gimnasio y cambió las tarjetas.

El banco emisor de la tarjeta de crédito dijo que al no haber denunciado el robo, no se podía hacer nada, ya que las compras se habían hecho hacia bastante tiempo y él tendría que pagar esa cantidad. ¿Por qué el banco no hizo alguna llamada o verificó al tener esos consumos tan grandes?

Porque se hicieron bastantes compras pero de cantidades pequeñas y eso raramente llama la atención de las compañías o tiendas que reciben las tarjetas, y al sumarse los consumos, dieron esa cantidad.

¡Él tuvo que pagar por algo que no tiene!

Comienza contando lo ocurrido a "un amigo". Siempre es un amigo, un conocido, un familiar, etc. Este "amigo" ya tuvo mala suerte al ser la víctima escogida y no cualquier otro usuario del gimnasio. Volvió a tener mala suerte al no utilizar la tarjeta de crédito en los días siguientes. Si la hubiera utilizado se habría dado cuenta de que no era su tarjeta. Y de nuevo tuvo mala suerte al no solicitar ningún vendedor el dni a los supuestos estafadores (a no ser que estuviera falsificado).

Tenía una tarjeta "ya expirada del mismo banco". ¡Qué casualidad, misma tarjeta con mismo dibujo, pero caducada! Generalmente las tarjetas expiradas son destruidas, pero puede que algún usuario no sea tan cuidadoso.

tarjeta de credito
En cuanto a los cargos por 2400 €, indican que la tarjeta tiene un límite "aceptable-alto", puesto que a estos 2400 habría que sumarles las compras que hubiera realizado anteriormente con esa tarjeta en el mismo periodo.

Después de hablar con el banco, comprendió que la tarjeta fue robada en el gimnasio por un ladrón "rumano". ¿Cómo se sabe que era de esta nacionalidad?

Respecto a que tuvo que pagar el importe de las compras, hay que remitirse a las condiciones que aparecen en el contrato de la tarjeta, que varía de una a otra. No obstante, a pesar de que en la legislación española no hay ninguna norma sobre la responsabilidad del usuario de tarjetas de crédito, existe un "Código de buena conducta del sector bancario europeo", relativo a los sistemas de pago mediante tarjeta, que hace una serie de recomendaciones sobre la responsabilidad de los titulares.

Las asociaciones de entidades españolas se han adherido a este código y la mayoría de ellas ya han incluido sus criterios en los contratos con sus clientes.

Básicamente este código señala que:

El titular no asumirá ninguna responsabilidad por los pagos fraudulentos que se produzcan con la tarjeta después del aviso a la entidad de su pérdida o robo, salvo que el titular haya incurrido en fraude o negligencia grave.

El titular asumirá un máximo de 150 euros por los pagos fraudulentos que se produzcan con la tarjeta antes de comunicar la pérdida o robo. Este límite será válido salvo que se haya actuado de forma fraudulenta, a sabiendas o con negligencia grave.

El código no indica un plazo concreto para que el titular avise de la pérdida o robo de la tarjeta, aunque sí recomienda que se haga lo antes posible.

Indicar también que la 10ª Unidad de Policía Nacional que supuestamente nos alerta con el correo no existe. Lo más aproximado es la Décima Unidad de Intervención Policial, con bases en las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife.

Conclusión: Seguramente el caso no es real, pero sirve para que intentemos ser más cuidadoso con nuestras tarjetas de crédito. Para evitar sustos, conviene comprobar habitualmente los movimientos de nuestras tarjetas, cosa que podremos hacer fácilmente accediendo a nuestro banco a través de internet.


Leer "Caso 2".
Leer "Caso 3".

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